Un escenario por ahora lejano

Por Charly Cacavielo *

El avance hacia lo digital en las transmisiones de radio tradicional muestra cambios lentos. En el área de estudios y control operativo es donde más se notan las transformaciones, ya que las emisoras más grandes hicieron allí sus mayores inversiones. Un ejemplo son las consolas de radio que digitalizan las señales de audio, permitiendo mayor flexibilidad para procesarlas y distribuirlas según sus necesidades. Algunas emisoras como Rock & Pop, FM Vorterix y FM 100 incorporaron estudios con consolas digitales de grabación, capaces de registrar actuaciones en vivo con calidad HD. Otro aspecto en el que se notan las mayores posibilidades que la digitalización permite es la conexión desde exteriores, pudiéndose lograr un enlace con mejor calidad de sonido.

La digitalización está en deuda en el área de transmisión. Para que se avance en ese terreno es necesaria una política de Estado, apuntando en primer lugar a la norma elegida para digitalizar. Recién entonces las emisoras podrían hacer una fuerte inversión en equipos y, por último, fabricarse receptores capaces de reproducir señales digitales que estén al alcance del bolsillo de los oyentes. Elegir una norma a seguir no es fácil, más allá de los intereses que rodean a una medida de ese tipo. La elección debe estar en concordancia con el avance de la región, principalmente en Brasil, en pos de facilitar las inversiones necesarias para fabricar los receptores.

A diferencia de la TV, donde una mejor calidad de la señal digital es notoria a simple vista porque sus receptores se fabrican con la capacidad de procesarla, en la radio es más difícil apreciar las mejoras de la digitalización. Lo más notorio sería la desaparición de las interferencias, que siguen siendo un aspecto un aspecto a mejorar. Pero los beneficios que trae el audio digital en radio no son un antes y un después para el oyente en general. Debería comprar un aparato completamente nuevo, porque la calidad del audio que una persona escucha depende, a grandes rasgos, del parlante que lo reproduce. Aquí es donde está el problema, ya que se extendió la escucha a través de parlantes o auriculares de baja calidad. Mejorar eso implica encarecer los receptores. En consecuencia, no está muy claro cuál sería el negocio del cambio de tecnología y si se podrá recuperar la inversión necesaria. Y mientras aquí y en el mundo no se ponen de acuerdo en el camino a seguir, surgió por adelantado una fuerte competidora: la radio web.

!*CORTE*!

Las transmisiones de radio on line “arrancan” con la ventaja de que los oyentes ya tienen cómo escucharla, a través de teléfonos celulares o computadoras. El equipamiento básico, además, no es muy costoso. Por si fuera poco, el sistema permite ver además de escuchar, desde dispositivos móviles y fijos, con el agregado de asociarse a sitios web propios de cada medio y a aplicaciones dedicadas a la escucha en todo el mundo. En consecuencia -al menos en el corto y mediano plazo- es más fácil imaginar a nuevos inversores en un negocio así, incorporando clientes capaces de sustentar la inversión rápidamente, que precipitándose sobre las incertidumbres de la digitalización. Para iniciar una radio on line no es necesario concursar por una licencia ni estar asociado a una radio existente. Sólo se requiere el accesible equipamiento básico, contratar el espacio (ancho de banda) entre los diferentes proveedores de Internet y, como siempre, impactar a través de la calidad, especificidad o diversificación de los contenidos.

La calidad on line depende en principio de la inversión en equipamiento, porque debe proveer una similar o superior a la ofrecida por la radio convencional y, a la vez, permitir que se pueda conectar al sistema la mayor cantidad de oyentes posible. El acceso a la web puede limitar ese número. Cuando se llega al tope de capacidad del sistema, la transmisión comienza a entrecortarse. Los límites de la radio on line están dados también por el ancho de banda contratado a los proveedores de Internet, tanto por la radio como por los oyentes. La emisora puede tener un sistema de alta calidad, pero es necesario que quien escucha tenga un buen ancho de banda para conectarse sin mayores problemas.

En resumen, si quisiera avanzarse hacia la digitalización radiofónica sería imperiosa una firme decisión estatal, con la elección del protocolo a seguir y el acompañamiento de líneas crediticias accesibles para las radios existentes y los futuros inversionistas. De no ser así, la radio continuará en su estado analógico hasta que la obsolescencia de los equipos decante en una digitalización de hecho. En ese caso, sin embargo, la cantidad de oyentes mudados a la radio on line será muy significativa. De algún modo, parecido a lo que sucede hoy con la audiencia cada vez menor en la TV por aire y cada vez más numerosa a través de web y cable.

* Operador y editor de radio. Trabajó en R&P, Láser, Aspen, Amérca, FM Federal, entre otras

Nota publicada en la Edición del Suplemento Espectáculo del Diario Página/12 del día SÁBADO 27 de Agosto de 2016