Qué ganó y qué perdió la Radio en estos años

Testimonios

“En un contexto de grandes cambios en los medios de comunicación la radio resiste porque, más allá de las novedades que pueda aportar la tecnología, te habla al oído. Aporta cercanía y renueva cada día el vínculo con los oyentes. Como se trata de algo tan personal, para los periodistas que estamos frente al micrófono es un ámbito de libertad como ningún otro. Un oasis en los tiempos que corren”.
María O’Donnell (Continental) 


“Entre lo que se perdió es que muchos perdieron pasión por hacerla, a tal punto que ahora la radio parece uno de esos lugares de trabajo en los que hay que marcar tarjeta. Por lo que escucho no son pocos los que creen que lo único que tienen que hacer es hablar, sin darse cuenta que la radio es mucho más que eso. Cuando recorro el aire radial me explico por qué hace tanto tiempo que no se acerca gente nueva. Y ni hablar de algunos dueños que no tienen ni idea y que con sus actitudes destruyen la pasión de cualquiera, y de paso, también destruyen al medio. Respecto a lo que se ganó, por suerte, de vez en cuando aparece un nuevo loco de la azotea que sigue aportando a la radio”.
Elizabeth Vernaci (Radio con Vos) 


“La radio es como la rueda. Es el medio que menos sacrificó su esencia desde su nacimiento hasta la actualidad. Los vertiginosos cambios tecnológicos la mejoran sin cambiar su naturaleza. La radio sigue siendo un puente seguro y firme entre el oyente (ahora también vidente, para los que pertenecen a la generación pantalla) y los hechos noticiables. Sigue dando batalla a la hora de informar. Mantiene intacta su credibilidad sin perder su alto grado de intimidad. Además destila música. Más moderna, recorre nuevas carreteras (virtuales) y desemboca en otros artefactos (teléfonos y compus), ahora con imágenes, pero sin perder el peso decisivo del sonido. Palabras y música siguen siendo la clave. Es otra y es la misma. La radio sigue girando, como aquella primera rueda de piedra”.
Reynaldo Sietecase (Vorterix) 

!*CORTE*!

“La radio ataca, como siempre. Creo que, desde el Fontana Show para acá, la radio no paró de sumar oyentes, día a día, año a año. Ya sabemos que la tele de aire pierde televidentes a merced del cable. El cable pierde gente que se le va a Neftlix. Y las series de Neftlix pierden público que se le escapa hacia YouTube y otras redes sociales. La radio, mientras, no pierde un solo oyente. Al contrario... crece. Mantiene a los veteranos que escuchaban a Carrizo y al Negro Guerrero, y ahora clavaron su dial en alguna AM que, por lo general, les resulta simpática ideológicamente. Y participan, con sus celulares de tapita mandando mensajes de texto. Y se suman pibes a la FM –muchas veces que no llegan a los 20- que vienen escuchando música desde los 14 y ahora le encontraron el gustito a sentirse acompañados por un grupo con el que se identifican. Este es un fenómeno nuevo, creo: muchísimos chicos arrancan con la FM todavía cursando la escuela secundaria. ¿Puede haber un dato más concreto de la larga vida que le espera a la radio? Creo, sobre todo, que en la radio, los oyentes encuentran lo que no les ofrece ningún otro medio audiovisual: la opinión fuerte, la crítica más salvaje, el chiste zarpado, el editorial más jugado, un loco imitando a Lanata y Navarro al mismo tiempo; una locutora haciéndose la trola, una entrevista tranquila a algún sabio y el tiempo necesario para desarrollar temas como la vida, el amor, la política, las ideas, las redes sociales, las relaciones de pareja, el sexo o la muerte.
Vendrá, seguro, una reconversión de sus estructuras. Seguramente, en poco tiempo, las antenas y los equipos vayan a parar a museos y las nuevas tecnologías nos deparen mil maneras diferentes de transmitir. Pero la magia de un tipito, o varios, hablándole a un micrófono, va a ser siempre la misma, hasta el fin de los tiempos. ¡Por suerte!
Beto Casella (Pop Radio) 


“La radio ganó en diversidad de nuevos actores porque, aunque lejos de lo esperado, la ley descabezada permitió que sobre todo en las comunidades más pequeñas surgieran voces diferentes, audiencias atendidas con mayor variedad comunicacional, representación de minorías. Como aspecto negativo, las FM en general están mucho más habladas y así perdieron su diferenciación con la AM, porque su programación musical y calidad artística se ven resentidas”.
Marcelo Pérez Cotten (La red) 

!*CORTE*!

“Desde hace más de seis décadas, cuando apareció la TV y se decretó su sentencia de muerte, la radio consolida cada día su eternidad, su formato indestructible. Hace muchos años que los que atentaban contra el reino de la palabra y los sonidos, no se animan a levantar la voz, porque esa vieja compañera es el medio menos irreal, menos plástico. La AM es de carne y hueso. Entramos al siglo XXI, con multiplicación de radios en todos los formatos posibles, para que la terraza se siga llenando de locos. En el debe, está la pérdida de agenda periodística propia, la que sigue dominando a través del papel, el discurso de gran parte del dial. Primero dejó en manos de las discográficas su banda de sonido, y después dejó que su discurso lo armaran los diarios de la prensa hegemónica”.
Gustavo Campana (Nacional/750) 


“Creo que la radio ganó en prestigio. Sigue siendo el medio más plural, con respeto de los tiempos para relatar los hechos y con la ambición cumplida de poder acceder a cualquier testimonio gracias a la buena producción de nuestro país. Creo que perdió en la frivolidad de la desesperación del rating. El disparatado minuto a minuto que rige la tele no ha llegado a la radio, pero la convicción de que lo importante es lo masivo a cualquier precio es un riesgo para la calidad del producto”.
Luis Novaresio (La Red) 


“La radio perdió todo lo que le quitó la televisión, aquello que la imagen trajo, sustituyendo las palabras. Perdió, entonces, el show en vivo; el entretenimiento, y en esto, especialmente, los programas de humor; la magia de las transmisiones deportivas; el amor por el libreto; la perfección de la combinación de los sonidos cuando no existían los adelantos tecnológicos de hoy. Y en algunas otras cosas salió adelante. Ganó en periodismo, en credibilidad, en influencia”.
Víctor Hugo Morales (AM 750) 

!*CORTE*!

“La radio está ganando todo el tiempo. Con la tecnología ganó un montón en lo que es la comunicación con los oyentes y con el mundo. Todas las redes sociales la han beneficiado. Si hay algún abuso, es por culpa de los que lo hacen. La tecnología mejoró a la radio. Con respecto a otros medios, también ganó: una entrevista o un momento distintivos del éter se replican en el resto de los medios. Lo que pasa en la radio trasciende a sus fronteras: llega a portales de Internet, a los diarios, a la tele. Hay radios on line y nuevos formatos como los podcast. Me cuesta pensar qué perdió. No tengo un discurso melancólico sobre que todo pasado fue mejor. Hoy hay radios de todo tipo, como nunca antes: hay radio-fórmulas, hay periodísticas, las hay musicales, las hay temáticas, top radios... Hay radios para todos los gustos”.
Sebastián Wainraich (Metro) 


“Ganó repentismo y tecnología, que le dio rapidez, inmediatez, agilidad. Ganó en calidad de sonido, portabilidad, fidelidad. En general, solo en general, las nuevas tecnologías fueron absorbidas con astucia, convirtiéndolas en aportes a la expansión de la radio. Perdió fantasía, se volvió más literal, se extravió la magia del doble sentido y la exigencia de que se entienda lo que se dice”.
Luciano Galende 


“Perdió arte y ganó inmediatez. Quizás por la misma razón: el periodismo le sigue marcando el ritmo, con obsesivo interés en la data y poco respeto por los silencios y el código. Frente a la viralización irresponsable que ofrece la red, es la forma más rápida y estéticamente descuidada de acceder a información en su debido contexto”.
Pablo Caruso (Del Plata/750) 

Testimonios publicados en la Edición del Suplemento Espectáculo del Diario Página/12 del día SÁBADO 27 de Agosto de 2016